miércoles, 22 de julio de 2009

Thelatitudes

Grandes edificios llenos de amargura y frustraciones, de egos incompetentes y almas egoístas cegadas por la superficialidad que las rodea.
Era casi imposible advertir a alguien normal, cuando nuestras miradas se cruzaron.
De repente toda esa nube de confusión se borró. El tiempo se paro y éramos solo vos y yo.
De tez blanca como vampiro adormecido por siglos, ojos color café mas profundos que el mismísimo mar, boca tan tentadora como lo es el alcohol para un borracho. Cabello marrón enrulado y enredado, como mis palabras y pensamientos en ESE momento, así eras.
Atontada estaba admirándote cuando de repente:
- Annie, estas bien?
- Sí, vacilé. Quien es ÉL? Dije señalándote.
- Ah el es Michael, llegó hoy de Pennsilvania, apuesto eh?
- Algo así jaja. Espero que a ella no le gusta tanto como a mí.
Me sente en mi escritorio y me pregunté todo sobre ti. Para mi sorpresa te encontrabas parado frente a mi. Me quede atonita cuando preguntaste:
- Vos sos Annie no?
- Eem, Sí. Y vos? Como si no supiera tu nombre, pero como sabes el mío?
- Michael, gusto de conocerte.
- Igualmente
- Tengo que volver a trabajar, después seguimos charlando
Y te fuiste sonriendo. Esa sonrisa quedo grabada en mi como quedaria un tatuaje o una quemadura de hierro.

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